Un halo de misterio y de materia 

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Al morir Fritz Zwicky, el 8 de febrero de 1974, habíamos perdido a un científico poco convencional, con ideas extravagantes pero a la vez innovadoras. Ideas como aquella en la que proponía cambiar la órbita de algunos planetas del sistema solar para conseguir meterlos en la llamada zona de habitabilidad alrededor del Sol, de forma que su temperatura superficial los convirtiera en lugares amenos para que los seres humanos pudiéramos pasear plácidamente sobre ellos.

Su obsesión por encontrar respuestas sobre el cosmos, le permitió proponer que las estrellas masivas terminaban su vida de manera explosiva y que esto serviría para medir distancias en el universo, en lo que ahora conocemos como “supernova”; pero también supo moverse en terrenos oscuros y misteriosos. Y es que, literalmente, le debemos a Zwicky ideas pioneras que se relacionaron con una materia invisible que aumentaba misteriosamente las velocidades de grupos (cúmulos) de galaxias. Le denomino “materia oscura”, y casi un siglo después de que acuñara el término, aun seguimos arduamente en la búsqueda de algo que explique su naturaleza.

La  “materia oscura” de Zwicky, no tuvo mucha acogida entre sus colegas astrónomos, y permaneció por cerca de cuatro décadas en la sombra, hasta que la astrónoma Vera Rubin encontró en 1970 las evidencias más fuertes de su existencia. Lo hizo en un escenario un tanto diferente, que involucraba a estrellas girando alrededor de una galaxia. La incómoda idea, del para entonces ya anciano y cascarrabias Zwicky, pasaba a convertirse en un elemento esencial para entender desde la formación de galaxias hasta la constitución misma del universo. Se estima que la materia oscura es seis veces mas abundante que la materia normal, de la cual están hechas las estrellas, los planetas, tú y yo; y representaría un 25 por ciento de la composición del universo. No la podemos ver, ni es absorbida o reflejada por los materiales, por tanto tenemos ante nosotros a algo extremadamente esquivo.

Aunque su búsqueda ha sido infructuosa, hay proyectos por todo el mundo que intentan atrapar a la materia oscura, pescando por ejemplo partículas masivas débilmente interactuantes (WIMPs por sus siglas en inglés), como se les denomina a las partículas hipotéticas que la componen y  que tendrían una masa de entre 1 y 10.000 veces la del protón. Pero hay otros candidatos  para explicar la materia oscura, incluyendo agujeros negros generados poco después de la gran explosión que originó el universo.

El tema genera gran interés y controversia científica, aunque parece claro que la materia oscura se acumularía en una especie de halo que rodea a la materia normal, incluso en nuestro propio sistema solar. Un reciente estudio sugiere que la mitad de la materia de nuestro vecindario cósmico sería oscura, y calcula cómo podría afectar a las naves espaciales, desviándolas levemente – después de viajar miles de millones de kilómetros, la trayectoria de la nave Pioneer 10 se desviaría 1.6 metros debido a su influencia.

Los cazadores de materia oscura siguen al acecho.

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