¿Todo es ciencia ?

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La ciencia ha sido uno de los lenguajes más poderosos para interpretar el mundo, una forma de traducir el asombro en conocimiento. Pero su verdadera fuerza transformadora no nace solo en los laboratorios ni en los instrumentos de precisión, sino en la manera en que logra entrelazarse con la sociedad. La ciencia cobra sentido cuando sale de sus muros y se convierte en una herramienta compartida, cuando sus hallazgos iluminan decisiones colectivas, despiertan curiosidad y fortalecen la capacidad de una comunidad para comprender y transformar su entorno. Por eso los Estados modernos han comprendido que divulgar la ciencia no es un lujo, sino una política pública esencial, y que no basta con financiar proyectos de investigación, si no se promueve que sus resultados lleguen al ciudadano, que sean comprendidos, discutidos y apropiados.

En muchos lugares del mundo los gobiernos han asumido la comunicación científica como parte de su responsabilidad cultural. En España, la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) impulsa desde hace dos décadas proyectos nacionales de comunicación y cultura científica que conectan museos, medios, universidades y comunidades. En México, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología promovió durante años programas como “Conversus” y la Semana Nacional de Ciencia y Tecnología, que llegaron a cientos de miles de jóvenes. Francia mantiene desde 1991 la Fête de la Science, una verdadera celebración nacional donde universidades, escuelas y ciudadanos se encuentran en torno al conocimiento.

Todas estas iniciativas tienen algo en común, la divulgación no debe entenderse como una tarea secundaria, sino como un puente esencial entre la ciencia y la sociedad. En Colombia uno de estos puentes comenzó a construirse cuando en 2016 nació “Todo es Ciencia”, una estrategia del entonces Colciencias concebida para acercar el conocimiento científico al lenguaje de la gente. Durante casi una década esta iniciativa produjo series audiovisuales, podcasts, artículos y talleres en distintas regiones del país y logró demostrar una vez más que la ciencia puede contarse de manera cercana, atractiva e inspiradora.

El nombre “Todo es Ciencia” encierra una intención valiosa, aunque también plantea una reflexión sobre los límites de esa afirmación. No todo lo que somos o hacemos puede reducirse al ámbito científico, pues existen múltiples formas de conocimiento, comprensión y creación que amplían nuestra mirada sobre el mundo. Sin duda, la ciencia ofrece un método poderoso y riguroso, pero no exclusivo, y coexiste con otras capacidades humanas que también aportan sentido y comprensión. Lo esencial está en el diálogo entre esas distintas maneras de conocer y en la posibilidad de reconocer que aunque posiblemente la ciencia no lo explica todo, puede enriquecerse al mantenerse en conversación con las demás formas de entender la realidad.

Los países que logran esa conversación hacen de la ciencia una parte viva de su cultura, la comunican en los colegios, en los parques, en los festivales y en los medios públicos, convirtiéndola en una herramienta de ciudadanía. Esa debería ser también nuestra meta, porque aunque no todo sea ciencia, la ciencia sí debería estar en todo lo que aspire a mejorar la vida, inspirar el pensamiento y construir un país más justo, crítico y curioso.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Avatar de Laura Ventura Laura Ventura dice:

    Hermosa reflexión, justa y necesaria. Muchas gracias

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