Devolver al remitente “extraterrestre”

Con un total de 94 conciertos, la grabación de una película, y millones de fans enloquecidas alrededor del mundo, el año 1956 fue indudablemente el que vio convertirse en estrella al joven Elvis Aaron Presley.

Mientras que con escasos 21 años, el aclamado como rey del rock and roll, se dedicaba también a aumentar su colección de libros sobre extraterrestres – una obsesión que lo acompañó durante toda su vida – en la Universidad Estatal de Ohio comenzaba la construcción de un gigantesco instrumento para “escuchar” el universo en búsqueda de alguna señal de comunicación de los, casi tan famosos como Elvis, hombrecitos verdes.

En 1963,  Elvis colocaba a la canción “Return the Sender” (devolver al remitente) en el número 1 de las listas británicas, y en los primeros puestos a nivel mundial. Mientras esto ocurría, finalizaba la construcción del radio observatorio en Ohio, al que se denominó “Big Ear” haciendo alusión a su colosal área equivalente a tres campos de fútbol. 

El proyecto de la gran oreja estuvo activo hasta que finalmente fue desmantelado en 1995, convirtiéndolo en el más largo dedicado a la búsqueda de señales de inteligencia extraterrestre (Seti, por sus siglas en inglés). En su larga historia destaca lo que sucedió aquel 16 de agosto de 1977. Mientras el mundo entero lamentaba la inesperada muerte del rey del rock and roll., el astrónomo Jerry Ehman se sorprendía al revisar las señales captadas por el instrumento pocas horas antes. Había algo inquietante en el papel perforado en cual quedaban registradas tales señales. Rápidamente reconoció una misteriosa detección que provenía de la región de Sagitario. La secuencia 6EQUJ5 representaba una elevada variación en la intensidad de la señal en 1400 MHz, durante los 72 segundos que estuvo presente.

La anotación Wow! que hizo Ehman en la hoja, le dio el popular nombre a esta señal que rápidamente llamo la atención de los cazadores de extraterrestres. Todos los intentos, desde diversos instrumentos alrededor del mundo, por volver a captar la señal, no lograron recibir absolutamente nada. Esta situación no ha cambiado en las últimas cuatro décadas.

Sumado a las explicaciones con seres alienígenas como protagonistas, muchas otras hablaban de satélites espías o de alguna fuente de origen terrestre, aunque la frecuencia en que se detectó la señal esta restringida para estudios astronómicos, ya que corresponde a la emisión del hidrógeno – de gran interés para investigaciones sobre diversos objetos en el universo. 

En el 2015 surgió una posible explicación a la intrigante señal Wow!. El nuevo escenario planteaba que un cometa de nuestro sistema solar pudo ser el origen de esta señal transitoria. Se sabe que al menos un par de cometas sobrevolaron la región en la constelación Sagitario frente al “Big Ear”, y también sabemos que el hidrógeno esta presente en ellos. Un par de años mas tarde una investigación defendió fuertemente la posibilidad de que la misteriosa señal de radio era una emisión natural, que se sabe que producen las nubes de hidrógeno presentes en los cometas. La propuesta no duro mucho. El propio Ehman concluyó rápidamente que, dadas sus características, un cometa no la pudo producir, teniendo en cuenta que no habría sido tan abrupta, y que el cometa no se habría escapado tan rápidamente del campo de visión del radiotelescopio.

La idea de que una civilización avanzada viviendo en un planeta que órbita alguna de las 100 mil estrellas que componen el cúmulo M55 a unos 17 mil años luz de la Tierra, sigue desvelando a algunos. ¿ Podrá alguna de sus estrellas albergar un planeta en el cual se haya podido desarrollar una civilización inteligente con ganas de comunicarse?. A la distancia a la que se encuentran, no tenemos hasta el momento confirmación de la existencia de algún exoplaneta, pero al estudiar la composición de las estrellas del cúmulo, se puede saber si contienen elementos pesados, materia prima fundamental para formar planetas como la Tierra. La cuestión es que, la evidencia sugiere que hay una presencia muy baja de elementos pesados allí, aunque eso no quiere decir ineludiblemente que no puedan existir planetas alrededor de este tipo de estrellas, como ejemplos detectados con la misión Kepler de búsqueda de exoplanetas, ya lo confirman.

Un reciente estudio, del mismo autor que propuso la teoría del cometa, pone ahora al origen de la señal en un lugar donde se encuentra la estrella de tipo solar 2MASS 19281982-2640123 a 1.800 años luz de nuestro planeta en la dirección hacia el centro de la Vía Láctea, Para ello utilizó  datos del extenso catalogo recopilado con el observatorio espacial Gaia, que desde el 2014 ha permitido crear el mapa tridimensional mas completo de nuestra galaxia.

Por su parte, para Ehman, posiblemente estemos ante una de las súbitas apariciones de señales de radio que incluyen las llamadas ráfagas de radio rápidas (FRBs), cuyo origen astrofísico sigue generando un un gran debate.

Lo cierto es que aquellos que siguen defendiendo que la señal Wow! es la prueba más representativa que tenemos de una civilización extraterrestre comunicándose con nosotros, deberán conformarse con el hecho de que probablemente nunca sabremos con certeza cuál es el remitente al cual deberíamos devolver el mensaje.

Una respuesta a “Devolver al remitente “extraterrestre”

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