Humphry Davy y el gas de la risa

 

Accum_at_Surrey_Institution.jpg

Estamos en una de las épocas del año con más dolores de cabeza.  La causa son los excesos en el consumo de alcohol, que conllevan a la veisalgia, comúnmente conocida como guayabo o resaca. Los desagradables síntomas se sufren desde hace mucho tiempo, pues el consumo de alcohol habría comenzado cuando el ser humano aún no existía, en ancestros comunes con chimpancés y gorilas que vivieron hace 10 millones de años.

Desde la ciencia se ha intentado acabar con este habitual y fastidioso problema. Entre los que se emborracharon en pro de encontrar la cura para el guayabo esta Humphry Davy, uno de los más grandes científicos del siglo XVIII.

Apasionado por la química, Davy había descubierto algunos de los elementos químicos más reconocidos de la tabla periódica, como el sodio, potasio, magnesio, cloro, litio, calcio, entre otros.  A sus escasos 23 años se comenzaron a popularizar las espectaculares conferencias de divulgación científica que realizaba en Londres, para las cuales se pagaban cifras de hasta 1500 dólares por asistir, y  que generaban problemas de tráfico en los alrededores de la Royal Institution, en donde tenían lugar.

Davy realizó experimentos con el óxido nitroso o monóxido de dinitrógeno (N2O), un peculiar gas que se establecía como uno de los más prometedores para el Instituto Neumático Médico. Este instituto fue fundado a finales del siglo XVIII con el objetivo de tratar todo tipo de enfermedades mediante gases, y Davy fue encargado del manejo y producción de los gases empleados.

El óxido nitroso se popularizó desde su descubrimiento en 1775 por producir estados de euforia después de su inhalación, propiedad que llevó a denominarlo gas de la risa. Igualmente se notó que tenía propiedades analgésicas por lo que fue empleado por dentistas y laboratorios farmacéuticos años después.

Humphry Davy pensó que podría ser útil para aliviar el guayabo, y desarrolla una serie de experimentos en su laboratorio, encontrando  una disminución en el malestar corporal, después de estar horas en una cámara de gas inhalándolo. En varias oportunidades los experimentos con algunos gases nocivos casi le cuestan la vida.

Más allá de su uso como analgésico y anestésico ocasional, también se emplea como oxidante en motores de carros de carreras y cohetes, para que funcionen a la máxima potencia.

De aliviar el dolor de cabeza, el gas de la risa se ha vuelto un dolor de cabeza, por ser un poderoso gas de efecto invernadero que en un siglo tendrá un efecto de calentamiento global aproximadamente 300 veces superior al del dióxido de carbono.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s