Imitando a la naturaleza en la vida cotidiana

BIOMIMESIS_velcro.jpg

Cuando se trata de buscar inspiración, la naturaleza es nuestra gran aliada, pues en ella encontramos una inagotable fuente para desarrollar conceptos e ideas que se  materializan en adelantos que poco a poco transforman nuestra forma de vida.

Los diseños inspirados en la naturaleza hoy se enmarcan dentro de lo que se conoce como Biomímesis. La clave está en ser curiosos y observadores, las mismas cualidades que le permitieron al ingeniero suizo George De Mestral a mediados del siglo pasado inventar un “cierre mágico” que fue esencial para la conquista del espacio.

En sus frecuentes paseos al campo acompañado de su perro, George notó como tenía dificultad para quitarse algunas flores de plantas que se quedaban pegadas firmemente a su ropa, e incluso sobre su fiel amigo. Tras superar la molestia inicial decide indagar para saber cuál es la razón para que las flores de cardos alpinos se agarraran como sanguijuelas sobre distintas superficies.

Una mirada al microscopio le releva una intrincada estructura con multitud de minúsculos garfios que se enganchaban en el tejido de su ropa, y el pelo de su perro. Allí entonces se le ocurre una idea revolucionaria y después de casi una década completa la elaboración de dos tiras, una plagada de pequeños ganchos y otra con un tejido como el de la ropa. Al juntarse, ambas partes quedaban adheridas con firmeza, pero se podían separar sin mucho esfuerzo.

En 1955 patenta su invento, al que denomina velcro – de las palabras francesas velours (terciopelo) y crochet (gancho) – con el cual se convierte en multimillonario, y desplaza considerablemente el uso de botones, cremalleras y cordones en la industria de la moda. Menos de una década después ya se fabricaban anualmente decenas de millones de metros de velcro que se distribuían a lo largo y ancho del planeta, e incluso en el espacio exterior.

El papel del velcro en los inicios de la carrera espacial fue determinante. Debido al ambiente de ingravidez, la nasa estaba justamente buscando un sistema de agarre para diversos elementos en sus misiones espaciales cuando al conocer del reciente invento decide adoptarlo.

Los astronautas lo usan en sus botas como mecanismo para mantenerse agarrados a la superficie y para sostener multitud de objetos y herramientas dentro de las naves, pero también en gran cantidad de cierres, como los que se usaron en las bolsas para guardar muestras lunares durante la llegada del ser humano a nuestro satélite natural. Curiosamente el velcro también se encuentra dentro del casco de los astronautas que lo usan para rascarse la nariz.

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