El rayo del Catatumbo

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El recorrido que hiciera Alexander von Humdoldt a finales del siglo XVIII por el territorio suramericano sería algo que jamás olvidaría en su longeva existencia. Exuberantes ríos y montañas, una singular riqueza botánica, y múltiples fenómenos naturales llamaron la atención del explorador prusiano, quien tenía entre sus planes “conocer los fenómenos físicos que presenta la parte del nuevo continente, comprendida en la zona tórrida, desde el nivel del mar del Sur hasta la cumbre de la más elevada montaña de los Andes”, como el mismo lo anota.

Humboldt iba equipado con diversos instrumentos para llevar a cabo gran variedad de mediciones en su cautivador recorrido. Entre ellos se encontraba un electroscopio, un sencillo instrumento para determinar la presencia de cargas eléctricas a partir de la separación que experimentan dos delgadas láminas debido a la repulsión eléctrostática. Este dispositivo se usaba para medir la electricidad atmosférica, y Humboldt lo empleo para hacer mediciones durante tormentas eléctricas y encontrar posibles correlaciones con el movimiento solar -dependiendo del aparente paso del Sol por la bóveda celeste en diferentes épocas del año- , con los vientos, temperatura, y hasta con temblores.

Humboldt conocía de la existencia de un misterioso fenómeno meteorológico que se presenta desde la zona sur del lago de Maracaibo en Venezuela hasta la cuenca inferior del rio Catatumbo en Colombia. Se trata de el rayo del Catatumbo, también conocido como el faro de Maracaibo, y consiste en un resplandor en el cielo, acompañado se truenos ensordecedores que se producen de manera continua. Aunque en su viaje Humboldt no visitó directamente la región del Catatumbo, si tuvo un particular interés por las descripciones que se hacían de este particular fenómeno que muchos describían como un volcán en el aire. 

La primera mención del rayo del Catatumbo se encuentra  en un poema de Lope de Vega, de 1597, que narra la derrota del pirata inglés Francis Drake, y era algo que durante varios siglos llamó la atención de exploradores y geógrafos. Los habitantes de la región tenían muy presente el misterioso brillo que también describe Agustin Codazzi en su resumen de la geografía de Venezuela.

Investigaciones modernas confirman que las condiciones de la zona, donde ocurre el encuentro de corrientes de aire frías y calientes promovido por la orografía del lugar, dan lugar a una serie de descargas eléctricas de manera continuada a unos 15 kilómetro de altura. Con el apoyo de imágenes satelitales, se ha confirmado que el fenómeno se da entre 260 a 300 días al año, y puede llegar a 250 rayos por kilómetro cuadrado. El Catatumbo es la región del mundo con mayor actividad de rayos, y de hecho desde el 2014 tiene este récord Guiness, iniciativa promovida por el Estado de Zulia en Venezuela, cuya bandera es atravezada por la imagen de un gigantesco rayo, y su himno contiene la estrofa alusiva: “La luz con que el relámpago / tenaz del Catatumbo / del nauta fija el rumbo / cual límpido farol”.

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