James Bond, con licencia para aprovechar los avances científicos 

Hasta el mas legendario espía del mundo sintió los estragos de la pandemia. Después de un retraso de año y medio, octubre ha sido especial para los seguidores de James Bond, con el estreno de “Sin tiempo para morir”, la más reciente película de la saga, prácticamente coincidiendo con la celebración el 5 de octubre del día mundial de James Bond, que conmemora la fecha del estreno en 1962  de la primera de sus películas.

La nueva aventura comienza con un James Bond retirado en un balneario de Jamaica, recordando el lugar en el que Ian Fleming, escritor y periodista británico, se inspiró para dar forma al famoso personaje. La obra maestra de Fleming fue creada en 1957, justamente el año en que comienza la carrera espacial con el primer satélite artificial – el Sputnik 1 del cual esta semana se celebran lo 64 años de su lanzamiento – como un presagio de la importancia que tendrían los avances científicos y tecnológicos en sus historias.

Fleming escribió doce novelas y nueve relatos, que sentaron las bases de la que sería la franquicia mas exitosa del cine, estimulado por su vivencias como miembro del servicio secreto durante la Segunda Guerra Mundial. Después de su muerte en 1964, otros guionistas continuaron su legado creando mas historias, pero manteniendo siempre la principal arma para cumplir exitosamente las misiones del espía; la ciencia y la tecnología.

Detrás de la fascinantes creaciones y dispositivos que permiten a Bond vencer a sus malvados enemigos, como la mochila voladora con la que puede escapar volando por los aires, carros dotados de tecnología de localización, alimentados por hidrógeno y controlados por teléfonos celulares, respiradores nasales para usar bajo el agua, gafas y relojes inteligentes, y muchos otros gadgets, se encuentra M, el personaje ficticio que convierte en realidad los sofisticados juguetes tecnológicos, un científicos detrás del superman del espionaje.

Sin embargo, los malvados enemigos del agente 007 tampoco se quedan atrás a la hora de querer llevar a buen término sus planes para dominar al mundo, para lo cual usan tecnología nunca antes vista. Armas biotecnológicas y nucleares, bombas electromagnéticas que amenazan con hundir la economía destruyendo dispositivos electrónicos, y ciberataques que pretenden vulnerar ciertos sectores de la sociedad, son solo algunas de las herramientas con las que cuentan los malhechores. 

Al final, James Bond se sale con la suya, gracias a los modernos inventos que utiliza. Muchas de las tecnologías que nuestro abuelos vieron por primera vez en aquellas primeras películas del agente 007, hoy hacen nuestra vida más cómoda, y no hay que olvidar que detrás de ellas se encuentran desarrollos científicos producto del trabajo de años y años en ciencia básica y ciencia aplicada. A propósito, un asteroide descubierto el 5 de octubre de 1983 lleva el nombre de James Bond.

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