Visión científica

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Miramos a nuestro alrededor y es difícil no encontrar innumerables desarrollos tecnológicos que han sido el resultado de muchos años de investigación. Electricidad y electrodomésticos, celulares y sistemas de comunicación, computadores y tabletas, y tantos otros que sería imposible mencionarlos a todos, son reflejo del desarrollo científico y tecnológico.

Sin embargo, y de manera insólita, nuestra sociedad tecnológica parece alejarse del conocimiento científico y menospreciar su importancia. Para la gran mayoría de nuestros gobernantes, defender el pensamiento científico y procurar que se generen políticas sólidas y de largo plazo en temáticas científicas no está entre sus preocupaciones y en consecuencia no forma parte de sus programas de gobierno. En definitiva no parecen ver el valor de la ciencia.

No siempre es así. Para algunos como Winston Churchill el papel de ciencia en la política no puede pormenorizarse, y es evidente la imprudencia de poner límites al progreso de la ciencia.

Churchill, reconocido históricamente como un eminente estratega, fue también un gran visionario. Corría el año 1939 y al tiempo que pensaba en el inmenso desafío que reposaba sobre sus hombros, con Europa al borde de la Segunda Guerra Mundial y alistándose para ocupar el cargo de primer ministro británico, lo hacía también sobre la posibilidad de viajar a otros planetas, con la firme convicción no poner límites al conocimiento científico.

Gracias a su voluntad política en favor de la ciencia, se pudieron generar el ambiente y la infraestructura propicias para que pronto llegaran frutos sorprendentes. Uno de los mayores descubrimientos de la humanidad, el de la estructura del ADN que cambió para siempre la comprensión de la vida, junto con una gran diversidad de nuevas invenciones y hallazgos fueron la mejor forma para validar que la cosecha científica llegaba después de una buena siembra.

Churchill tenía claro que la ciencia podía mejorar las condiciones de vida de los pueblos, Más aún algunos problemas pueden incluso convertirse en verdaderos desastres al no involucrar a la ciencia como ingrediente esencial en las recetas de gobierno. Como primer ministro, Churchill fue el primero en tener un asesor de ciencia en su equipo.

Hoy, cuando se cumplen 53 años de su muerte, los pensamientos de Churchill siguen siendo más válidos que nunca; especialmente en un país como Colombia donde muy pocos se toman en serio el papel protagónico que debe tener la ciencia y el conocimiento en general para el progreso y desarrollo del país, y su relevancia en la actual coyuntura del post conflicto.

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