La enigmática energía que infla al universo

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Imagen cortesia SKA Organisation/Swinburne Astronomy Productions

Con gran sorpresa se descubría hace un siglo que las galaxias a nuestro alrededor se están alejando, como si nuestra hospedera cósmica, la Vía Láctea, fuera el centro del universo. Aunque es tentador pensarlo, el mismo efecto tendría lugar si viviéramos en cualquier otra galaxia y viéramos como las otras galaxias se alejan de nosotros. Se suele colocar el apetitoso ejemplo de un pastel con uvas pasas, que al meterlo al horno experimenta un aumento en su tamaño y por tanto cada uva pasa se aleja de todas las demás. Nuestra galaxia sería una de esas pasas y la esponjosa masa del pastel el espacio entre las galaxias que se va expandiendo.

Lo que concluyó el astrónomo Edwin Hubble en 1929 es que el universo se expande como el pastel que se calienta en el horno, a partir de sus observaciones de galaxias en donde mide la velocidad a la que se alejan (conocida como velocidad de recesión) y encuentra que entre más lejana está una galaxia, con mayor velocidad se aleja.

La expansión del universo es de hecho una de las evidencias que apoya la Teoría del Big Bang sobre su origen, porque si devolvemos la película, entonces las galaxias tuvieron que estar más cerca unas de otras, hasta que toda la materia en algún momento tuvo un origen común.

Posteriormente la cosmología se tambaleó con un nuevo e inesperado descubrimiento. En 1998 se encontró que además de expandirse, el universo lo hace de forma acelerada; es decir que cada vez se expande más y más rápido. Esto va en contra de lo que se esperaba: que la expansión fuera frenando hasta que se detuviera y posteriormente el universo comenzara a colapsar – así como cuando lanzamos una pelota hacia arriba su velocidad va disminuyendo hasta que alcanza una altura máxima y luego cae nuevamente al suelo, por el efecto de la gravedad.

En el universo parece como si existiera una especie de gravedad negativa que lo hiciera inflarse cada vez con más ímpetu. Tal descubrimiento significó el Premio Nobel de Física del 2011, y abrió uno de los interrogantes más grandes en la actualidad: ¿qué hace que el universo se expanda cada vez más deprisa?  Le llaman energía oscura y, aunque aún no se sabe qué es, representa alrededor del 70% del contenido del universo (otro 25% es debido a la materia oscura, y el restante 5% a la materia ordinaria que es la única que podemos ver).

Para averiguar el destino del universo, deberemos encontrar la explicación a esta misteriosa energía. Si continúa con su efecto podría “desgarrar” al universo, al desintegrar hasta los átomos (lo que se suele denominar Big Rip). Por otra parte si se desvanece o se invierte su efecto, el destino del universo podría ser un gran colapso (Big Crunch) en donde todo volverá a estar concentrado en un punto.

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