La guerra de las galaxias

En el universo cercano hay interacciones que anuncian una fusión entre la Vía Láctea y Andrómeda.

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Desde hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy distante, se libra una batalla decisiva para la evolución del universo. Sucede en una galaxia conformada por miles de millones de estrellas, que está siendo devorada por otra de mayor tamaño en una especie de canibalismo galáctico descrito por los astrónomos como “colisión de galaxias”.

Estos fenómenos, a partir de los cuales se pueden crear nuevos tipos de galaxias, no ocurren solamente en sitios lejanos del universo. En nuestro propio entorno, alrededor de la Vía Láctea, hay interacciones que harán que en un futuro, afortunadamente para nuestra especie todavía muy lejano, podamos fusionarnos con la galaxia Andrómeda, la más grande del vecindario.

Cada una de las decenas de miles de millones de galaxias en el universo está conformada principalmente por estrellas, planetas, nubes de gas y polvo. La gravedad, esa misma fuerza que nos mantiene “pegados” a la superficie de la Tierra, es la responsable de que todo ese conjunto se mantenga unido y adopte diferentes formas, por ejemplo de elipse, espiral y barra. De igual manera, aunque las galaxias se encuentren separadas unas de otras por enormes distancias, la acción de la atracción gravitatoria actúa entre ellas.

Cuando miramos al cielo en una noche despejada prácticamente todo lo que vemos a simple vista, el gran número de estrellas y alguno que otro planeta, se encuentra en nuestra propia galaxia. Es más, las personas con buena visión lograrán distinguir apenas tres galaxias cercanas: Andrómeda y dos galaxias enanas conocidas como las Nubes de Magallanes. Estas últimas están “cayendo” hacia la Vía Láctea y en un futuro pasarán a formar parte de ella.

Andrómeda y la Vía Láctea se acercan a una velocidad de 500.000 kilómetros por hora. Con el paso de los años, tarde o temprano, la interacción gravitatoria entre estas dos galaxias espirales provocará su fusión, y como resultado posiblemente la formación de una galaxia elíptica gigante, que ya ha sido bautizada con nombres como Lactómeda.

Tal vez dentro de unos 6.000 millones de años, incluso cuando el Sol ya se haya apagado, Lactómeda será el único objeto visible en el gran espacio que ahora ocupan alrededor de 30 galaxias.

La misión GAIA de la Agencia Espacial Europea, lanzada a finales del 2013, medirá la posición de mil millones de estrellas y creará un mapa tridimensional de la Vía Láctea que servirá, entre otras cosas, para estudiar justamente la interacción con Andrómeda y la probable colisión de ambas galaxias.

Publicado en el diario El Tiempo el 6 de agosto de 2014.

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