
La ciudad albergó una nueva luz en el cielo. Recientemente, el pebetero olímpico iluminó las noches parisinas desde un globo que sobrevoló el Jardín de las Tullerías, el primer jardín público en el corazón de la capital francesa.
Desde los primeros vuelos en globo aerostático en el siglo XVIII hasta la llama olímpica que ahora adorna la ciudad, París ha sido el epicentro de muchas hazañas históricas en el cielo. El 21 de noviembre de 1783, París fue testigo de un evento que cambiaría para siempre la percepción del transporte y la exploración aérea. Los hermanos Montgolfier, Joseph-Michel y Jacques-Étienne, presentaron su innovador globo aerostático. Aunque el rey Luis XVI había sugerido usar condenados a muerte como pasajeros, dos valientes voluntarios se subieron a la cesta para esta histórica misión, que sobrevoló París durante 25 minutos. Entre los espectadores se encontraban figuras como Benjamín Franklin y otras personalidades notables, quienes fueron testigos del éxito de esta histórica aventura. Este vuelo no solo demostró la viabilidad del transporte aéreo, sino que también inauguró una era de exploración y descubrimiento.
La fascinación por los globos aerostáticos contagió a aventureros, científicos y soñadores de todo el mundo . En 1874, el astrónomo colombiano José María González Benito se convirtió en el primer suramericano en volar en un globo en Europa. Para ese momento, González Benito había dejado su cargo como director del Observatorio Astronómico Nacional de Colombia y residía en Inglaterra, ejerciendo como cónsul de Colombia, cuando recibió una invitación de su amigo, el renombrado astrónomo francés Camille Flammarion (el Carl Sagan del siglo XIX).
En la misiva se leía: ”Mi querido amigo: Tengo el placer de anunciarle que el martes próximo, 18 de agosto, me prometo hacer un viaje, en un magnífico aeróstato, de dos mil metros cúbicos de capacidad, en compañía de Godard, el aeronauta, y de personas que podrán serle agradables a usted.”
El día anunciado, el González Benito se unió a Flammarion y otros pasajeros en un viaje aéreo sobre París. Esta experiencia no solo resaltó el espíritu aventurero del colombiano, sino que también simbolizó el alcance global del entusiasmo por la aviación en globo. Su participación en este vuelo histórico es un recordatorio del impacto duradero de los pioneros de la aviación y su influencia en todo el mundo.
Los viajes en globo aerostático revolucionaron la comprensión del mundo y del cielo. Permitieron a los científicos estudiar la atmósfera, las corrientes de aire y las condiciones meteorológicas de una manera que antes era imposible. Además, estos vuelos ofrecieron una nueva perspectiva del paisaje terrestre, contribuyendo al desarrollo de la cartografía y la geografía. Su influencia en la cultura también fue significativa. Los globos se convirtieron en símbolos de progreso y aventura, inspirando a artistas y escritores. Las exhibiciones y los eventos relacionados con los vuelos en globo atrajeron a multitudes y fomentaron un sentido de maravilla en una época marcada por el cambio y la innovación.
En un tributo a la rica herencia de innovación y aventura, la llama olímpica de los Juegos Olímpicos de París 2024 transportada en un globo, se elevó sobre la ciudad, utilizando una nube de niebla y haces de luz para dar la impresión de fuego. Este acto simbólico rindió homenaje a los pioneros de la aviación y a París, como epicentro de avances científicos y tecnológicos que transformaron el mundo.