Las 13 mujeres a las que el sexismo les impidió llegar al espacio

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El 11 de febrero ha sido proclamado como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, y qué mejor que esta  celebración para destacar una vez más el papel de las mujeres como protagonistas del desarrollo científico y tecnológico en nuestra sociedad. Un papel que muchas veces se ha querido arrinconar a lo largo de la historia. Cuando volar al espacio era un sueño para la humanidad que estaba próximo a materializarse, la historia de un grupo de mujeres que compartían ese sueño, es un claro ejemplo de ello.

Corría el año de 1958 cuando nació la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio -mas conocida como Nasa- como una manera de organizar el contraataque, luego de que el año anterior los soviéticos habían dado su gran golpe al orgullo norteamericano con la puesta en órbita del Sputnik, el primer satélite artificial. En cabeza del presidente Eisenhower, la Nasa tenia ahora el claro objetivo de poner un hombre en el espacio, y comienza de lleno el programa llamado Mercury.

Los candidatos a astronauta eran pilotos con un mínimo número de horas de vuelo en aviones militares, algo que cerraba el paso a las mujeres, históricamente vetadas en las escuelas de aviación militar. El entrenamiento para ir al espacio exigía superar una serie de pruebas médicas, y los doctores Donald Flickinger y Randolph Lovelace desempeñaban una función clave para la selección de astronautas de acuerdo a los resultados obtenidos. Sin embargo, ambos deciden responder a la curiosidad científica de saber si las mujeres podían superar las mismas pruebas físicas que los 7 astronautas del programa oficial Mercury.

En 1958 la piloto Geraldyn “Jerry” Cobb llego a las instalaciones del instituto privado que años atrás había fundado Lovelace, dedicado a estudios médicos relacionados con la aviación. El programa secreto recibió el nombre de “Mujeres en el Espacio”, y se buscaron más candidatas para superar tres fases de pruebas. La joven Jerry, quien para principios de 1960 ya había acumulado mas de 10.000 horas de vuelo, supero las cerca de 90 exigentes pruebas, que incluían hasta descargas eléctricas para probar reflejos. Las 13 intrépidas mujeres que lograron superar la primera fase y a las que se les conoció como Mercury 13, obtuvieron puntajes más altos que sus homólogos hombres, como por ejemplo, John Glenn, quien luego se convertiría en el primer norteamericano en orbitar la Tierra en 1962.

Luego de tratar infructuosamente de superar muchas barreras, la historia de discriminación e injusticia llego a un punto crítico cuando, en una audiencia pública, los propios astronautas se mostraron en contra de incorporar mujeres al programa espacial, y ese fue el final del sueño de Mercury 13.

El 16 de junio de 1963, los soviéticos sorprendían con la primera mujer en el espacio, Valentina Tereshkova, lo que despertó aun mas la indignación de este grupo de mujeres que superaron las pruebas físicas y psicológicas tres años antes del vuelo de Tereshkova.

Mujeres adelantadas a su tiempo, a las cuales un mundo con un marcado sexismo les destrozó su sueño de ser pioneras en la conquista del espacio. Tuvieron que pasar más de dos décadas para que una mujer norteamericana pudiera viajar al espacio. Sucedió en 1983 con la astronauta Sally Ride.

A sus casi 88 años Jerry Cobb sigue soñando con ir al espacio.

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