Comienza la temporada de eclipses

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El martes 17 de febrero comienzó la primera temporada de eclipses de 2026, y aunque desde Colombia no tuvimos el privilegio de observar este primer eclipse que inaugura el año, el simple hecho de saber que la Luna y el Sol vuelven a alinearse con precisión matemática ya es motivo suficiente para detenernos a pensar en la extraordinaria coreografía de los astros.

A lo largo de 2026 tendremos cuatro eclipses, que incluyen dos solares y dos lunares, distribuidos en dos temporadas astronómicas bien definidas. El primero de ellos es un eclipse solar anular, que sucede cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, pero no alcanza a cubrirlo completamente debido a que se encuentra en una posición más lejana dentro de su órbita elíptica. El resultado es ese anillo brillante que rodea la silueta lunar y que ha sido bautizado como “anillo de fuego”. En esta ocasión, la franja de visibilidad se concentrará en regiones remotas del hemisferio sur, como la Antártida, por lo que Colombia quedará fuera del espectáculo visual.

Pocas semanas después, el 3 de marzo, la atención se trasladará a un evento que sí podremos observar desde nuestro territorio, el eclipse lunar total, conocido popularmente como “Luna de sangre”. Ese día temprano en la mañana la Tierra se ubicará exactamente entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre el satélite natural. La Luna no desaparecerá del cielo, sino que adquirirá un tono rojizo debido a la luz solar que atraviesa la atmósfera terrestre y se filtra hacia la superficie lunar, un fenómeno que combina óptica atmosférica con mecánica celeste en una escena que cualquiera puede observar sin instrumentos especiales. Este eclipse será visible desde amplias regiones del planeta, incluyendo Suramérica aunque en Colombia la Luna estará casi ocultándose por el horizonte cuando el eclipse alcance su fase de totalidad a la vez que comenzará el amanecer.

Los eclipses lunares han tenido un papel histórico en la construcción del conocimiento científico. Desde la antigüedad se observó que el borde de la sombra proyectada sobre la Luna es siempre curvo, lo que constituyó una de las evidencias más contundentes de la esfericidad de la Tierra, lo que hace de alguna manera hace del eclipse lunar total una demostración pública y silenciosa de la forma de nuestro planeta.

La segunda temporada de eclipses llegará en agosto, comenzando con un eclipse solar total el 12 de ese mes, con una franja de totalidad que atravesará Groenlandia, Islandia, Portugal y España. En esas regiones, el Sol quedará completamente cubierto por la Luna durante la fase máxima, permitiendo observar la corona solar, esa tenue y compleja atmósfera externa que normalmente permanece oculta por el brillo intenso del disco solar. En Colombia no será visible pero podremos disfrutar de la experiencia gracias a las transmisiones que se harán desde los mejores puntos de observación del planeta, para recordar que estos fenómenos han servido como laboratorios naturales para poner a prueba nuestras teorías más profundas sobre el universo. Ese fue el caso del eclipse solar total de 1919 que permitió confirmar las predicciones de la relatividad general al medir la desviación de la luz de las estrellas cerca del Sol.

El ciclo anual de sombras concluirá el 27 y 28 de agosto con un eclipse lunar parcial, durante el cual aproximadamente el 96% de la Luna ingresará en la umbra terrestre, adquiriendo un tono anaranjado oscuro que será perfectamente visible desde todo el continente americano. 

En tiempos donde tenemos telescopios espaciales, sondas que indagan sobre los secretos del cosmos y modelos computacionales cada vez más precisos, los eclipses siguen teniendo la capacidad de reunir personas en un mismo lugar para mirar hacia arriba y compartir el asombro, siendo recordatorios periódicos de que vivimos en un sistema ordenado que desafía nuestra curiosidad.

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