Misteriosos pulsos fugaces del cosmos

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Imagina sintonizar la radio y, de repente, escuchar una ráfaga de energía que viaja desde el espacio profundo. Los conocidos como estallidos de radio, son eventos que se cuentan entre las señales más enigmáticas y emocionantes que la astronomía moderna ha descubierto. Estas explosiones de ondas de radio que se detectan a enormes distancias de la Tierra, fueron detectadas por primera vez en el 2007, y desde entonces han generado innumerables preguntas en torno a tu origen.

Uno de los aspectos más intrigantes de los estallidos rápidos en radio (FRB, por sus siglas en inglés) es su increíble poder. A pesar de que duran solo unos pocos milisegundos, pueden liberar más energía que el Sol en días o incluso años. Esto hace que sean visibles a través de distancias cósmicas inmensas. Pero lo que es aún más desconcertante es su esporádica naturaleza, ya que no siguen un patrón predecible, y es necesario estar atentos registrando el cielo para poder observar uno de estos eventos.

Hasta la fecha, se han detectado alrededor de un centenar de estallidos rápidos en radio, algunos de los cuales han sido rastreados hasta galaxias distantes, pero la verdadera causa de estos eventos sigue siendo un rompecabezas. Se han propuesto varias teorías sobre su origen, que van desde la colisión de estrellas de neutrones hasta los poderosos campos magnéticos en el universo. Se llegó incluso a sugerir que podrían ser señales de civilizaciones alienígenas avanzadas.

El estudio de los FRB está en pleno apogeo. A medida que se recopilan más datos y se desarrollan nuevas técnicas de observación, es probable que se descubran pistas que finalmente revelen el misterio detrás de los fugaces pulsos. Para determinar la ubicación de estas ráfagas, se emplea un cálculo basado en el desplazamiento de frecuencia observado durante la ráfaga. A medida que atraviesan el medio interestelar en su trayecto hacia la Tierra, estas ondas  de luz experimentan un retardo que varía en función de la frecuencia, debido a la presencia de partículas cargadas en su camino.

Recientemente se dio a conocer una investigación que ha detectado la FRB más antigua y distante localizada hasta ahora,  con una duración de menos de un milosegundo y unos 8.000 millones de años de antigüedad. La fuente del estallido, denominado FRB 20220610A, es un grupo de dos o tres galaxias que se están fusionando, interactuando y formando nuevas estrellas, reforzando una de las teorías que sugiere que las FRB pueden generarse por objetos altamente energéticos que ocasionan la explosión de estrellas.

En el futuro, la detección de FRB será mucho más sencilla, gracias a los nuevos telescopios que podrán detectar estos pulsos en gran detalle. Los telescopios SKA, actualmente en construcción en Australia Occidental y Sudáfrica, constarán de 131.072 antenas de dos metros de altura y 197 antenas parabólicas, con lo cual localizar FRB aún más antiguos y distantes será parte de la cotidianidad, y estaremos más cerca de completar el rompecabezas en torno a estos enigmáticos sucesos del cosmos.

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