El día que no debería existir

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La figura de Marie Curie es sin duda la más reconocida entre las mujeres que dedicaron su vida a la ciencia. Su ejemplo ha sido inspirador y su historia sintetiza fielmente el arduo camino de las mujeres para abrirse espacios en el mundo científico, venciendo estereotipos, antisemitismo y, en resumen, enfrentándose a una sonada discriminación.

Es desconcertante confirmar que un siglo después, cuando Marie Curie continúa siendo un ícono del mundo científico y de la cultura popular, las nuevas generaciones de mujeres científicas siguen teniendo que luchar, como ella, en muchos aspectos de su inclusión en una estructura científica dominada por hombres, y que desde temprana edad los sueños de muchas de ellas, que quieren dedicar su vida a la ciencia, se ven truncados por sus propias familias y entorno. Esta situación debe seguir dándose a conocer, como un paso importante para llamar la atención de la sociedad a todos los niveles, y sacar a la luz una gran cantidad de sesgos que siguen afectando la educación y la participación de las mujeres en la ciencia. 

Sumado a ello están los sesgos en el reconocimiento al trabajo de las mujeres en la ciencia en los cuales todos caemos. En la investigación en astronomía, por ejemplo, reconocemos el apellido Herschel como el científico británico del siglo XVIII, observador del cielo, y descubridor del planeta Urano, pero en una buena cantidad de casos se refiere a su hermana Caroline, considerada la primera astrónoma profesional, descubridora de ocho cometas, tres nebulosas, y quien elaboro varios catálogo astronómicos. Lo propio pasa con muchos apellidos que leemos en referencias en artículos científicos o libros, y asignamos casi que instintivamente a hombres.

En el año 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclama el Día Internacional de la Mujer y la Niña y la Ciencia, que desde entonces se celebra anualmente el 11 de febrero, con el objetivo de reconocer el rol crítico que juegan las mujeres y las niñas en la ciencia, y como parte de la prioridad global para la igualdad entre hombres y mujeres.

En una sociedad igualitaria entre hombres y mujeres deberíamos alcanzar la situación en que nadie tenga que escribir sobre estas cuestiones, y mucho menos necesitemos un Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia para hacer un llamado de atención sobre tales desigualdades y recordar que las mujeres y las niñas desempeñan un papel fundamental en áreas científicas y tecnológicas.

2 Respuestas a “El día que no debería existir

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